Todo puede cambiar en un segundo. Labios que se rozan creando el primer beso. Ojos que se cierran guardando el recuerdo para siempre. Manos que se encuentran con miedo, pero con ganas de ir cada vez más lejos.

Un segundo puede no ser nada, y a la vez, serlo todo.

Un segundo es el tiempo que tardas en darte cuenta, que es con esa persona, con quien quieres pasar el resto de tus segundos.

Vivimos en el «ya luego» sin pensar que quizás mañana, ya no quede tiempo.

Haz que el momento perfecto sea el ahora, y no dejes para mañana, los «te quiero» que puedas dar ahora.

Y recuerda que el mejor regalo que le puedes hacer a quien quieres, es tu tiempo, sin importar el tiempo que haga fuera.