Hace ya algún tiempo de aquel amor de primavera, donde florecían las ganas entre miradas de complicidad y sonrisas nerviosas. Los dos se esperaban cada noche para acariciarse con palabras que susurraban con los dedos. Eran como el libro que lees despacio porque no quieres que se acabe por nada en el mundo. Se cuidaban el uno al otro entre algodones, con cuidado para que ninguno se hiciera daño. Eran el sueño del amor, se conocían desde hace tiempo pero se acababan de encontrar. Ausentes de la vida que les rodeaba, encerrados en su burbuja, creando magia donde antes no había ni esperanza.

Seguir leyendo