Todo final tiene un comienzo
Alberto Leiva Pallarés



Relatos cortos El diario de Jensen Penúltima estación El cazador de leyendas La historia de Jack Harley del 86 Vida y obra Tienda
Poesias La llama de hielo Cartas de guerra El cerdito Kurtly Bar Camilo Frases de Twitter Contacto Foro
Microrrelatos Relatos ilustrados Colaboraciones



Relatos cortos


"Nuestro sueño"

   Hoy he vuelto a caer en este parking de supermercado. Paralizado puedo ver a unos diez metros la rampa que me lleva a la salida. Hacia ella camina una chica de una estatura media, con pelo largo y un andar rápido y nervioso. Detrás suya van tres chicos que parecen estar siguiéndola. Detrás mia, una voz enfadada, me empuja diciéndome que deje de hacer el gilipollas. Impulsado por el empujón, comienzo a caminar hacia la chica. Adelanto a los tres chicos y consigo llegar hasta su posición. Me coloco a su izquierda y comienzo a pasar mi brazo derecho por su espalda hasta llegar su cintura. Los tres chicos al verme, dan la vuelta y se marchan. Mientras comenzamos a subir la rampa de salida, le digo que no se preocupe que ya estoy yo con ella y que no le pasará nada. Ella se detiene, me mira y me vuelvo a quedar paralizado.

     Su rostro iluminado por el sol, me atrapa en el tiempo, mientras observo mi alrededor. Al final de la rampa puedo ver dos árboles grandes, con hojas verdes como se mueven con el viento. Escucho el canto de algún pájaro que intenta decirme que todo es perfecto. Puedo sentir el calor producido por los rayos de sol chocando contra mi piel. Puedo oler su perfume que me hace volver a mirarle. A sus ojos color miel clareados por el sol. Una sonrisa nace en sus labios que se abalanzan hacia los mios.

     No puede ser, una serie de imágenes recorren mi cabeza a una velocidad espasmosa. En décimas de segundo, puedo vernos a los dos, en otras épocas, con otras ropas pero siendo nosotros en la misma situación que en esta. Separa sus labios de los mios y se vuelve a quedar mirándome. Su cara es el reflejo, de una expresión de alivio y satisfacción. Me pregunta "¿Dónde te habías metido?", que me estabas buscando y yo no puedo decirle otra cosa que no sea "Siempre estuve aquí, esperando a que llegaras". Me vuelves a besar y vuelvo a sentir esa sensación de paz, de tranquilidad, de saber que todo está bien.

     Si ahora me preguntaran si existe el paraiso, no podría negarlo, ahora mismo lo estoy sintiendo.

     Me dice que nos vayamos. Acabamos de subir la rampa y nos metemos en un coche, en el que llevados por la pasión y el deseo de volver a reencontrarnos, nos retorcemos el uno con el otro hasta sentirnos como si solo fuéramos uno.

     Mi siguiente imagen no es otra que la del despertar en una realidad completamente distinta. Bajado del mismisimo paraíso, sin ti, sin tu cariño, desnudo de todo sentimiento, me levanto y se lo cuento a mi mejor amigo, quien me dice que solo ha sido otro sueño. Le explico que ha sido distinto a los demás sueños. Puedo recordar todo lo vivido en él y lo más importante que puedo recordar su rostro, su olor, su voz y su amor. Desde ese mismo momento decido buscarle por este infierno al que llamamos vida. Sin mayor novedad pasan los días, hasta que quince días después, cuando no cabía la más mínima esperanza, bajando unas escaleras no muy largas pero que si me parecieron interminables. Pude ver que allí estabas, clavando tus ojos en mí como si pudieras recordar nuestro amor en nuestro sueño.


Licencia de Creative Commons
"Nuestro sueño" by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
© Todos los derechos reservados.


*Comentario del escritor:

     El sueño más maravilloso que pude tener hasta día de hoy. Mágico, fantástico, único... Todo lo genial que os podáis imaginar lo tiene este relato. Para mí es uno de los más importantes si no el más importante por lo que significa. Es la felicidad en estado puro, el amor verdadero, lo mejor de lo mejor. No puedo decir nada malo de este relato. Solo espero haber podido transmitiros con letras lo que yo sentí.


Si te ha gustado este contenido, puedes colaborar en mi causa como escritor. 1 céntimo es como un grano de arena que ayuda a construir una duna entera.
¡¡¡¡Gracias a todos/as!!!!