Todo final tiene un comienzo
Alberto Leiva Pallarés



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Relatos cortos


"Mi amor"

   Hoy, Domingo 25 de Junio de 1944.

     Mi amor, mi querida Alice. Aun no consigo asimilar del todo el haber perdido una pierna en combate pero la idea de volver vivo a tus brazos hace que me sienta el hombre más afortunado del mundo. Extraño tus besos, tus caricias, tus dulces susurros de amor, mientras estamos tumbados mirando la chimenea. Abrazados con nuestros cuerpos desnudos como si fuéramos solo uno.

     No hay noche que no me despierte sobresaltado gritando. Todas las noches regreso a la ciudad de Carentan, donde perdí mi pierna. Ese jodido pepino de Panzerfaust llevaba mi nombre. Dios quiso que solo me quedara sin pierna. El soldado Louise falleció en el acto. Quizás me hubiera gustado estar más tiempo con los chicos pero prefiero estar a tu lado.

     He contado cada uno de los días en los que no estuve a tu lado. Desde aquel sábado en el campamento de West Point, donde pudimos pasar todo el día juntos. Tu me suplicabas que no me fuera pero mi estupidez me hizo ignorar tus palabras. Te dije que estaría bien y que regresaría a tus brazos, con un trozo de la chaqueta de Hitler. Ahora, sé que regreso pero no del modo que había soñado. Ya no soy un hombre entero, pero quiero seguir siendo tu hombre y cuando llegue a Arkansas, quiero que nos casemos y que tengamos una vida juntos... nuestra vida. No podré trabajar pero tendré una buena paga por mi pierna.

     Ahora estoy aquí en mi cama, escribiéndote esta carta con mi mano derecha. Mientras, en mi mano izquierda tengo mi Corazón Púrpura. Mi billete de vuelta. Hoy le dieron el alta a un soldado que ya tenia tres corazones púrpura. Regresaba al frente con la 101 aerotransportada. un poco loco pero en el fondo era un gran tipo.

     He recibido cinco cartas tuyas. Las he llevado en mi pecho... siempre conmigo... junto a tu foto. Con esto último me despido. En dos semanas estaremos juntos mi amor. Esperaré con ansia ese momento.

     -¡He Marty!, ¿qué estas escribiendo?, ¿Es para tu chica?

     -¿Stinson, no tienes nada mejor que hacer?

     -Pasará de ti Marty. Todas lo hacen. La zorra de mi mujer se ha ido con mi vecino, el Sr. Bollder.

     -Pasa de mí Stinson.

     Dos semanas después.

     Tras el aterrizaje me dispongo a bajar. Mi corazón se acelera. Mi niña... Mi vida... Mi Alice...

     La puerta del avión se abre y las azafatas nos dicen que bajemos. Apoyado por mis muletas, me pongo en pie y camino por el pasillo hasta la puerta.

     Las malditas escaleras consiguen hacer que se me escapen un par de lágrimas. Nunca más podré volver a bajar corriendo por unas escaleras. Lo que más deseo en este mundo está esperándome abajo y yo bajo ralentizado por mi nueva condición.

     Al llegar al suelo miro los rostros de la gente. Alice, ¿dónde estás, no consigo verte?.Quizás no sabía que llegaba hoy. De repente una voz procedente de mi espalda me produce un escalofrío.

     -Marty...

     Al girarme contemplo el rostro de Alice, mi Alice.

     -Mi cielo, te quiero.

     Sin decirnos más, Alice se abrazó a mí entre lágrimas y nos besamos. Por un momento el ruído de la gente, del avión y de todo lo que nos rodeaba había desaparecido. Llevaba meses añorando este momento. En el momento que caí herido, supliqué a dios que me dejara volver a verla. Y ahora aquí estoy... Otra vez en casa, entre los brazos de mi niña.

     Entre lágrimas me separo de ella y me arrodillo sobre mi ya única pierna mientras me agarro a las muletas. Meto mi mano en el bolsillo derecho de mi chaqueta y saco mi regalo.

     -Señorita Alice, ¿aceptas vivir esta vida a mi lado y casarte conmigo?

     -¡Siiii, Marty mi amor!

     Alice se volvió a lanzar sobre mi y volvimos a besarnos como si fuera la última vez.

     -Juro que jamás volveré a irme de tu lado y que jamás volveré a no escuchar tus palabras. Te amo mi vida. Doy gracias a dios por permitirme volver a sentir tu calor y tu amor.

     -Mi niño, si pudiera elegir, elegiría vivir toda la eternidad arropada entre tus brazos y alimentada por tus besos.

     Esas palabra hacen que las lágrimas sean cada vez más abundantes en mis ojos. Es tanta la felicidad que siento en este momento que por un momento hace que me cuestione si estoy vivo o estoy en el cielo.

     Al cabo de un rato nos subimos al coche de Alice y nos vamos hacia Beebe. Donde tenemos nuestra casa.

     -Mi vida, quiero que tengamos muchos niños. La vida puede ser muy perra pero momentos como estos, hacen que merezca la pena vivir. Aunque todo te vaya mal, llega un momento en el que serás recompensado.

     (Narrador): En el trayecto desde el Aeropuerto Internacional de Arkansas, hasta el domicilio de Marty y Alice. Sufrieron un accidente en la carretera Interestatal 55. El coche en el que viajaban sufrió un pinchazo cuando iban a una velocidad elevada. Su coche chocó contra un camión que iba en dirección contraria. Por consecuencia el soldado Marty falleció en el acto. Su prometida Alice falleció a los tres días del suceso debido a las graves lesiones sufridas en el accidente.

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*Comentario del escritor:

     Siempre me encantó la segunda guerra mundial y quería componer algo que estuviera cargado de sentimientos. Con este relato creo que lo conseguí, es cierto que al principio el final no iba a ser este pero según lo fui escribiendo supe que el final no podría ser otro. Muchos me odiaréis por cosas como esta en la que acabo de la forma más trágica con la magia pero tendréis que reconocer que eso lo hace perfecto.


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