Todo final tiene un comienzo
Alberto Leiva Pallarés



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Relatos cortos


"Historia de Halloween: James Baker"

   Como cada noche me siento en el salón con mi portátil y me pongo a escribir un poco más de mi nuevo libro. "La vida de un tractor humano" ese es mi nuevo libro. Trata de un hombre que un día pierde todo lo que tuvo. Su mujer, sus dos hijas, su trabajo y todo por lo que sentía la necesidad de seguir luchando. Ahora se enfrenta a una vida que si por el fuera desearía que se acabara ya mismo pero cada vez que intenta quitarse la vida siempre pasa algo que se lo impide. Asumiendo que no puede morir decide caminar por el mundo sin un sitio fijo en el que vivir.

     Ya ha cruzado tres países y sigue sin detenerse. Alimentándose de lo que desechan los supermercados y lo que tiran los restaurantes.

     Es una historia que me tiene realmente enamorado. El sentimiento y la tristeza del personaje es palpable para el lector, haciéndole ver que en cualquier momento le puede pasar a él. Al contrario que las películas en lasque siempre sabes que es una película y que jamás te pasará a ti.

     Después de varias hojas echo un trago de mi jarra que tiene serigrafiádo mi nombre, "James Baker". Regalo por la editorial de mi primer libro. Al alcanzar la cifra de mil ejemplares vendidos en una semana.

     Al beber, escucho un fuerte gruñido y un ajetreo fuera de mi casa, justo en la ventana del salón. He de decir que vivo en una casa en lo alto de una montaña alejado de cualquier tipo de civilización. El vecino más cercano está a diez kilómetros. Mi casa está separada por una carretera de unos tres metros, de un bosque muy frondoso.

     Decido asomarme por la ventana un poco atemorizado al haber escuchado un ruido que jamás en mi vida sería capaz de identificar. Era como la mezcla del sonido de un lobo pero haciendo el ruido de un elefante enfurecido.

     Cuando me asomo por la ventana no consigo ver nada solo consigo escuchar unos sonidos de pasos que vienen del bosque. Quizás sea algún animal nocturno, intento decirme a mi mismo. Vuelvo a sentarme y prosigo escribiendo mi historia.

     Al poco rato vuelvo a escuchar el mismo ruido y un fuerte golpe en el cristal. Mi cuerpo se estremece un fuerte escalofrío recorre mi cuerpo. Un cierto nerviosismo se apodera de mi. No puedo dejar de pensar que estoy solo y que algo que desconozco está acechándome desde la oscuridad. Una oscuridad siniestra y tenebrosa.

     Me levanto de mi asiento y me dirijo a la ventana otra vez. Durante unos segundos un debate interno se apodera de mi, ¿abrir la ventana o no?. Finalmente decido abrirla y para mi asombro y más confusión descubro que no hay nada en la carretera. Al mirar hacia el bosque un destello de unos ojos rojos me hace quedarme paralizado y cerrar la ventana con todas mis fuerzas.

     Al cerrarla el sonido se hace cada vez más ensordecedor. Esta vez parecen más de uno, como si un grupo de depredadores estuvieran deseando darme caza y devorarme. La luz se entrecorta hasta que finalmente se corta. Al coger el teléfono descubro que no hay linea.

     Inconscientemente trago saliva. Una saliva que parece atascarse según baja por mi garganta. Me acerco hasta la cocina medio tembloroso. Abro el segundo cajón del mueble y cojo una linterna a la que no le quedan muchas pilas. Voy hasta mi habitación y cojo mi escopeta de cartuchos. Me armo con bastantes cartuchos, dispuesto a salir y enfrentarme a quien quiera que esté rifándose mi carne.

     Cuando voy a abrir la puerta de la calle el ruido se detiene y comienza el reinado del silencio. Un silencio sepulcral. Salgo de mi casa en dirección al portalón. La luna está llena con lo que la linterna no me hace excesiva falta, se ve con bastante claridad para ser de noche.

     Abro el portalón y salgo a la carretera. Me quedo en el medio de la carretera mirando hacia el bosque con mi escopeta de cartuchos cargada y apuntando hacia el bosque.

     Empiezo a escuchar crujidos de ramas que vienen del bosque. En décimas de segundo escucho un fuerte jadeo que viene de mi lado derecho al girarme veo una especie de perro abalanzándose sobre mi cuello.

     El cabrón me ha mordido pero consigo apartarlo dándole con la culata de mi escopeta en su cabeza. Tirado en el suelo intentando levantarse le apunto con mi escopeta y le disparo. Un fuerte aullido se apodera de el hasta caer fulminado por el disparo.

     Me toco el mordisco con la mano, la cual acaba empapada en sangre. Parece que ese maldito perro de una raza que desconozco acabará conmigo. Su tamaño es más grande que el de un pastor alemán.

     Un ardor comienza a recorrer mi cuerpo desde la herida del cuello hasta las extremidades. "Ahhhhhh", Tengo ganas de correr, de saltar y de comer. De alimentarme de carne, de desgarrarla. Comienzo a correr por el bosque en dirección al pueblo más cercano. Sin saber como mis manos se han convertido en garras y comienzo a saltar entre los árboles a una velocidad increíble. Cuanto más rápido voy, más rápido quiero ir.


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"Historia de Halloween: James Baker" by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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*Comentario del escritor:

     Mi primer relato corto escrito. Salió de un sueño, uno de esos sueños que son tan reales que tienes la necesidad de darle vida. Además el primero que intenté hacer de "terror" aunque mucho miedo no da la verdad.


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