Todo final tiene un comienzo
Alberto Leiva Pallarés



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Relatos cortos


"El final perfecto"

   Señor Miller, siento darle esta noticia. Hemos hecho todo lo que hemos podido. Debido a su enfermedad solo le quedan tres meses de vida. Lo siento.

     Esas fueron las últimas palabras que me dedicó mi doctor. Ahora estoy aquí, en la entrada de una sucursal de un banco cualquiera, dispuesto a realizar mi final.

     Tres meses me dio y solo ha pasado un mes. He escrito casi toda mi novela, la que será la última. Lo he dejado justo en el momento en el que cada lector puede imaginarse su propio final. El final que desé.

     Llevo puesto un traje de tres mil euros. A mi espalda dos pistolas. En mi zapato derecho llevo un USB con mi final. Un final cifrado que solo conseguirán descifrar aquellos que se hayan leido la obra entera y consigan entender la forma de pensar del personaje principal.

     Un mes preparando este asalto. He gastado todo mi dnero. La mayor parte la he donado a alguna organización del tercer mundo y unos diez mil euros se los he dado al pobre que siempre pide debajo de mi piso. Muchos me llamarían loco por ello pero ¿de qué me sirve el dinero cuando ya este muerto?. No quiero ser el más rico del cementerio, sino hacer soñar y dar oportunidades a los que aun pueden tenerlas.

     Respiro ondo y entro en la sucursal. Supongo que debería tener miedo pero solo tengo una sonrisa en mi cara y una paz interior enorme. Saco mis pistolas y disparo al techo. Con el primer disparo ya deben haber avisado a la policía con el clásico botoncito que sale en las películas.

     La gente comenzó a tirarse al suelo sin decir nada. Se podían escuchar murmullos de gente diciendo, "Es Josh Miller, el escritor...", otros gritaban y alguna mujer estaba llorando. Yo no era eso lo que quería asi que decidí explicarselo a todos.

     -Por favor no hagan nada, no voy a hacerles ningun daño. Muchos de ustedes me reconocerán. Mi nombre es Josh Miller Ford. Escritor de cinco bestsellers y un montón de premios más. Hace un año me diagnosticaron una enfermeda mortal. Después de muchos y variados tratamientos. A los nueve meses, el doctor me dijo que me quedaban tres meses de vida. Decidí como todo escritor, diseñar el final perfecto, para la obra perfecta y este es mi final. Quiero que sepan que cuando acabe esto. En mi pie derecho tengo un llavero USB con el final de mi última novela. La podrán encontrar en mi escritorio. Díganselo a la policía y que hagan lo que tengan que hacer con él. No quiero que se asusten ni que tengan miedo, solo les pediré que cuando venga la policía, no hagan nada y no miren. Lo último que querría sería crearles un trauma. ¿Señorita le ha dado al botón para avisar a la policía?- Dijo Josh Miller.

     -No, la vigilancia es por cámaras. En el momento que entró disparando ya se habrán puesto en contacto con la policía y estarán viniendo hacia aquí.- Dijo la chica.

     -Pero por favor, no tenga miedo, ni este asustada, no le va a pasar nada.

     Pude ver como las caras de la gente iban cambiando. Ahora reinaba un silencio bastante incómodo, hasta que la voz de una joven, de unos dieciséis años lo interrumpió.

     -Perdone... Tengo su libro "El silencio de los sauces en invierno", ¿sería tan amable de firmarmelo?- Preguntó la joven.

     -Por supuesto, y además te llevas el mejor autógrafo que he hecho en toda mi vida... el último- Dijo Josh Miller sonriendo.

     Me acerqué a la joven. Saqué mi pluma que siempre llevo en el bolsillo de la camisa y le firmé su autografo. Le di dos besos y le dije que se sentara que esto no duraría mucho. Y asi fue. Las sirenas de la policía comenzaron a abrirse paso por la calle hasta llegar a la puerta. En cuestión de segundos se escuchó un megáfono que decía.

     -Salga con las manos en alto y muy despacio. Esto puede acabar rápido y sin mayores consecuencias- Dijo un policía.

     -Lo siento, si hiciera eso... no sería el gran final perfecto.- Dijo Josh Miller mirando para todos con un sonrisa amigable.

     -Bueno, es mi momento. Espero no haberles causado demasiada molestia- Dijo Josh Miller caminando hacia la puerta.

     -¡No lo haga!, los médicos a veces se equivocan...- Dijo un hombre de mediana edad.

     -No puedo detener esto señor, esto tiene que acabar así- Dijo Josh Miller.

     La gente comenzó a decirme que no lo hiciera, que recapacitara. Mire a la joven que me pidio el autógrafo y pude ver como una lágrima se escapaba de sus ojos, hasta caer al suelo. Lo único que pude hacer fue sonreirle.

     Allí estaba yo. Abriendo la puerta de la sucursal, saliendo pero sin las manos en alto. Con mis dos pistolas en la mano. Había cuatro coches de policía y dos furgones. Todos apuntándome con sus pistolas. Era el momento... el momento soñado, el momento esperado. Alcé mis pistolas al aire y apreté los gatillos. Pude escuchar gritos diciendo que no, en el interior de la sucursal, hasta que pude sentir mi final.

     Las balas se abrieron hueco en el aire hasta penetrar en mi cuerpo. El dolor no era más que la señal de que todo estaba saliendo según lo planeado. Mis piernas me fallaron y me desplomé en el suelo. Pude escuchar unos pasos que se iban haciendo cada vez más débiles. Encima mia estaba el sol, testigo imprevisto de mi muerte. Me quedé mirando hasta que todo se apagó y se hizo el silencio.



     *Contenido del documento de texto del USB:

     "...Solo es libre el hombre que no tiene miedo, lucha por tus metas hasta que solo quede paz y felicidad en tu corazón...". Josh Miller Ford.


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"El final perfecto" by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
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*Comentario del escritor:

     Tenía muchas ganas de contar esta historia. Las manías de un artista que viven su profesión hasta el límite. El momento en el que le reconocen y le piden por favor que no lo haga son de esas cosas que te encogen el corazón.


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