Todo final tiene un comienzo
Alberto Leiva Pallarés



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Penúltima estación


"Capítulo 1: Nunca choveu que non escampara"

   Con el mar a mis pies, pensando en todo lo que pasó. Sentado, haciendo girar la noria de los recuerdos, pensando en esos momentos que antes fueron vivencias. El sonido de las olas acuna mis sentidos, haciéndome recorrer segundo a segundo, ese último adiós. Dejar todo atrás no es fácil pero cuando partes solo puedes mirar al frente y no dejar de caminar. Recuerdos, recuerdos y recuerdos, navegando por los poros de mi piel, erizando los pelos a su paso, como icebergs opositores a este momento.

     El sonido de una pelota rebotando lentamente en el suelo, despeja mi mente y me hace mirar hacia ella. Al rato, un pastor alemán joven aparece recogiéndola con la boca, me mira, se acerca y me la da. Acaricio su cabeza y se sienta a mi lado. Miro hacia mi alrededor pero no encuentro a nadie -¿De dónde has venido tú?- El perro se queda mirándome fijamente con una mirada alegre y pidiéndome mas caricias con el hocico.

     -¡MAAAAXXX!

     Una chica rubia, de pelo largo, ojos marrones y estatura media hizo aparición, con la respiración agitada y cierto nerviosismo.

     -¡Estás aquí!

     -Hola, decidió hacerme compañía.

     -Tienes que disculpar, es la primera vez que se va sin hacerme caso.

     -Nada no te preocupes.

     La chica intentó tirar de él para llevárselo pero se posicionó para no moverse de mi lado. Soltando leves gruñidos mientras se tiraba al suelo y metía su cabeza entre mis piernas. No pude evitar empezar a reírme y ella sin hacer mucho esfuerzo se sentó a mi lado.

     -Pues si él no se mueve yo tampoco, espero que no te importe.

     -Para nada, me parece perfecto.

     -Llevas mucho aquí sentado?

     -Un par de horas tan solo.

     -Bueno, yo me iré cuando el decida moverse.

     -No te preocupes no me molestáis. Así que se llama Max...

     -Si, se lo puso mi hermana.

     -Es un bonito nombre para un perro.

     -Ya...- Dijo la chica mientras una lágrima furtiva escapaba de uno de sus ojos que rápido se tiñeron de rojo.

     -¿Estás bien?

     Instintivamente le di un abrazo, a pesar de su alegría al principio, al hablar de su hermana fue como pulsar un interruptor.

     -Murió hace dos meses.

     -Vaya, lo siento.

     -Solo tenía veinte años pero un cáncer se la llevó por delante.

     -Odio esta sociedad, es una de las cosas por las que me quiero ir de aquí.

     -¿Te vas?

     -Esta misma noche, voy a coger el primer tren que salga, me lleve a donde me lleve.

     -¿Para qué? O mejor dicho, ¿Por qué?

     -¿Sabes cuando todo se acaba, no te queda nada y solo tienes un par de billetes en la cartera?

     -¿No tienes familia?

     -No, desde hace cinco años, ya no me queda nadie. Vivía con mi abuela pero un día su corazón no pudo más.

     -Lo siento...

     La chica me devolvió el abrazo y me dedicó un suave beso en la mejilla. Pude sentir algo que ya había olvidado, cariño.

     -Gracias, lo necesitaba.

     -No te preocupes, es gratis jajajajaja.

     -Muy bueno...

     -Riéte hombre, que me estaba metiendo contigo.

     -¿Tiene un año?

     -No, ya tiene dos pero sigue haciendo cosas de uno.

     -Es precioso.

     -Bueno, si quieres tengo una habitación vacía en casa, no hace falta que te vayas.

     -Muchas gracias pero es algo que necesito.

     -No te digo que no lo hagas, solo que no lo hagas hoy. Quédate una semana con nosotros y luego si sigues pensando en marcharte, yo misma te llevaré a la estación pero Max se queda en casa que si no se va contigo jajajaja.

     -¿Por qué haces esto?

     -¿Por qué Max se pegó a ti? Si el confía en ti, considero que te mereces una oportunidad más en esta ciudad.

     -No puedo pagar nada, solo me quedan 30€ en la cartera y alguna moneda.

     -Bueno, siempre hago comida de más... y sí, hago comida para Max y para mí pero aún así, sobra. Puedes comerte nuestras sobras jajajajaja.

     Me quedo mirando a Max quien se sienta y me da la pata como asintiendo a lo que dice su compañera. Quizás pueda intentarlo durante una semana como me dice ella. Quizás no sea tan mala idea, aunque me sentiré un extraño, un parásito o algo raro.

     -Está bien... Pero solo una semana y buscaré la forma de compensarte.

     -No tienes que compensar nada, con hacernos compañía nos llega ¿Verdad Max?

     -Muchas gracias...

     Le volví a dar un abrazo y unas lágrimas se escaparon de mis ojos, hacía mucho tiempo que nadie hacia esto por mí.

     -Bueno... ¿Te me vas a poner a llorar? Jajajaja, conste que lo hago por Max, si no este no se mueve hasta que tu te vayas fijo.

     Nos levantamos y ponemos rumbo a su casa, Max camina a mi lado pegado a mi pierna mientras muerde su pelota.


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*Comentario del escritor:

     Con este capítulo como con todos los primeros capítulos, siempre es un poco presentación de la historia y de los personajes. Por un lado tenemos al chico que perdió todo y se marcha en busca de una salida a la situación que está viviendo. Por otro lado está la chica que también lo pasó mal pero siempre lleva una sonrisa en la cara y por una vez está dispuesta a ayudar a un desconocido sin saber muy bien porqué. ¿Vosotros que haríais en esa situación? ¿Si fuerais el chico os iríais con la chica? y si fuerais la chica ¿Acogeríais al chico que no conocéis de nada en vuestra casa?


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