Hoy os hablaré desde mi experiencia como escritor. Después de diez años he tenido multitud de momentos en los que he tenido que enfrentarme al “síndrome del folio en blanco”. Ese sentimiento en el que quieres escribir pero tienes la cabeza bloqueada. Ya sea por problemas, estrés, agobio…
 

     El síndrome del folio en blanco, es ese momento en el que tenemos que escribir pero no podemos porque no nos sale nada bueno y no estamos conformes con nada de lo que hacemos. El estrés sube por momentos, haciendo que escribamos y borremos sin parar como unos locos. Nos llenamos de frustración innecesaria que no nos lleva nada.
 
     Al principio me obligaba a escribir, tiraba para adelante saliera lo que saliera. El resultado era más estrés, más agobio… es decir, no solucionaba nada porque además el resultado de lo que escribía era una “mierda que no valía para nada”. Al principio pensamos que sí, que es bueno y que menos mal que escribimos algo. El problema viene cuando lo leemos después de unas horas o al día siguiente, nos damos cuenta de que no vale para nada y que está todo mal escrito y mal expresado. Nos lleva a borrar todo otra vez y a volver a escribirlo.
 
     La mejor conclusión que saqué o por lo menos lo que mejor resultado me da a mí, es salir. Sales de casa y te vas a dar una vuelta, te vas a tomar un café con algún amigo o te vas a comprar algo. Cómo si quieres ir a saltar en paracaídas, hagas lo que hagas será mejor opción que obligarte a escribir. Una vez regreses a casa o a la oficina o a donde quiera que escribas. Vuelve a abrir el documento y verás que todo es más fácil. Si sigues bloqueado con que sólo escribas una frase, vale… pero no fuerces la máquina porque no va a salir nada bueno. Avanzar siempre es importante y aunque sólo sea una palabra, es una palabra menos para terminar el libro, el relato o lo que estés escribiendo. Tendemos a obcecarnos en nuestros errores, a querer salir por la fuerza, cuando la mejor opción muchas veces es pararse, relajarse y volver con la mente despejada.
 
     Para mí escribir un capítulo de un libro o un relato entero, es fácil. Para mí lo más difícil es escribir la primera frase. Una vez que tengo eso, el texto sale sólo, pero sin duda lo más difícil es la primera frase. Al final es lo que va a marcar la historia, por eso le puse este título al Blog, “Todo Final Tiene Un Comienzo”. Claro que los finales son importantes pero sin un comienzo que nos marque el camino como escritores, no hay nada que hacer, por lo menos para mí.
 
     Lo de escribir a la fuerza es otro gran error. Si convertimos nuestra pasión en una obligación, le cogeremos manía y no seremos felices. A mí me encanta escribir, lo disfruto, y ojalá me pueda ganar la vida con ello en algún momento de mi vida, porque eso me permitirá escribir más sin perder el tiempo en otras tareas. Por mi parte no quiero convertirlo en una obligación, y es algo que ya me pasó tanto con “El diario de Jensen” como con “La llama de hielo” y “Penúltima estación”. Me obcequé y no me di cuenta que no era su momento todavía.
 
     Y hasta aquí mi opinión y mi consejo sobre “El síndrome del folio en blanco”, espero que os pueda ayudar y yo espero vuestros comentarios.
 
     ¡¡Un saludo a todos!!