El amor no está para celebrarlo en fechas señaladas en el calendario. Esclavos de círculos rojos que nos dicen que ese día es especial.

El amor está para sentirlo, para vivirlo, para disfrutarlo cada día. Hacer de cada momento un paseo por los cinco sentidos. Recorrer sus calles una y otra vez hasta que acabamos perdidos. Riendo por todo y a la vez por nada.

Alejar de nuestras vidas aquello que sólo quiere amargarnos, hundirnos, hacernos creer que no merece la pena. Como si su único objetivo en la vida fuera conseguir que no seamos felices.

El amor es el motor de lo imposible.

El amor es el punto de partida hacia cualquier sueño.

El amor está para saborearlo desayuno, comida, cena, y también para picar entre horas.
Cualquier momento es bueno para dejarse llevar, para ponerse los pelos de punta, para comerse a besos y caricias.

El amor es el mayor regalo que podemos entregarle a alguien.

Y yo te lo entrego a ti, que haces de mi mundo un mundo más bonito. El mundo en el que quiero quedarme a vivir el resto de mis días.