Con el paso de los años la vida te enseña muchas cosas. Aprendes a valorar lo que de verdad importa.

Que la felicidad no es esperar grandes cosas, sino ganar pequeñas batallas día a día.

Aprendes que si un día todo sale mal, al siguiente, vuelve a salir el sol y entiendes que no era para tanto, que puedes verlo desde otro enfoque.

Que la familia lo es todo, aunque no estén cerca.

Aprendes que el amor no entiende de distancias, ya que puedes estar a dos centímetros y sentirte a mil kilómetros, y viceversa.

Descubres lo bonito que es soñar, pero más si lo vives despierto.

Que no importa a donde vayas si lo haces de la mano de quien te importa.

Valoras a quien te hace volar sin levantar los pies del suelo. Quien te da todo lo que tiene, sin trampas, sin juegos. La persona que te abre su corazón y te dice: «Quédate, y no te vayas nunca». Con el paso del tiempo olvidas el tiempo, porque lo que de verdad te importa, es el momento.