Hay días en los que lo único que me apetece es apoyar mi cabeza en tu barriga y olvidarme de todo hasta quedarme dormido.

Dejar el mundo atrás y aparcar las cosas por hacer hasta que el mundo vuelva a girar, hasta que el tiempo vuelva a correr.

Sentir como me besa tu respiración y como me acaricias el pelo.
Disfrutar de ti, de mí, de todo lo que nos queda por vivir.

Un momento mágico del que no quiero moverme por nada del mundo.

Nunca pensé que mi lugar favorito estaría en mi persona favorita.

Y hoy, sólo quiero perderme en ti, sentirte, vivirte. Ser parte de ti, navegar por tu respiración y recorrer todo tu cuerpo. Erizar los pelos de tu piel a mi paso.

Hay días en los que lo único que necesito es a ti, y no quiero que te vayas por nada del mundo.