Todo final tiene un comienzo
Alberto Leiva Pallarés



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Harley del 86


"Capítulo 1: Harley del 86"

   Apurando mi cigarro hasta la última calada. El viento susurra un ligero llanto que me invita a cabalgar con él. Mi Harley del 86 espera el momento en la última plaza del parking. Silenciosa pero viva. Apunto de rugir como el más fiero de los leones. Dispuesta a correr hacia un destino no fijado. Sin saber cuando parar, solo arrancar, rugir y acelerar. Tiro el cadaver del cigarro y me monto en mi moto. Arranco y nos vamos.

     Este último local ha resultado ser una birria como los demás. Todo empezó bien. Buena cerveza, buena música. Johnny Cash introdujo la noche con “Cocaine blues”, le siguió Elvis con “Burning Love”, luego vinieron otros. Bruce con “Born to run”, Jerry toco “great balls of fire” y muchos más. Los clásicos billares con gente haciendo crujir las bolas. La clásica pelea, las chicas no estaban mal pero todo cambio... La música se murió, comenzó a sonar esa maldita música sin ritmo, sin compás, sin nada. Mierda que sale por la boca transformada en ruido. La gente comenzó a moverse y a disfrutar con lo que sonaba. El jodido Regueton. Tuve que largarme.

     Ahora estoy aquí, sobre mi harley, sin saber cuando pararé. El amanecer está próximo pero eso no me dentendrá.

     Ayer estuve en un local de... bueno no recuerdo el pueblo pero era de primera. La buena música duro toda la noche, la cerveza fría de importación se derramó por mi garganta transformando su sabor en un paraíso en mi interior. Conocí a.... joder, no recuerdo su nombre. Rubia, alta, con un cuerpo que al moverlo podría hacer que un asilo se convirtiera en un tanatorio. Se acercó y sin mediar palabra se me echó encima. Pasamos juntos toda la noche en el motel... puto alcohol no lo recuerdo. Su movimiento si que lo recuerdo, se subió encima y comenzó a moverse. Por un momento temí por mi cadera pero que le jodan, fue un momento perfecto. Todo bien hasta que... su novio entro en la habitación del motel con un bate de baseball. Ella se levantó corriendo desnuda aun mojada por la movida de hace un rato. Comencé a reírme mientras le daba una calada al cigarro. El tío estaba encabronado de verdad. Su vena del cuello... La vena del cuello era enorme, a punto de reventar se podían ver los latidos en ella. Rojo como un tomate. Ella comenzó a llorar de rodillas ante él, eso ya no me molo tanto. Una mujer no tiene que arrodillarse ante un tipo por algo que haya hecho. El le gritaba y le dio con el bate en la cabeza. Eso me encabrono a mi también. Nadie pega a una mujer en mi presencia. Me levanté caminé hacia él. Intentó golpearme con el bate pero le agarre la mano. Le quité el bate y le di una patada en los huevos. Se cayó de rodillas, gritando. Le dije algo así como “A que no te gustaría que te diera una hostia cabrón”. No me pude contener, bateé su cabeza y se quedo tirado en el suelo inconsciente. Vivo o muerto, no lo sé. Me acerqué a... joder como se llamaba... Me acerqué a ella y comprobé que no estaba mal. Un pequeño golpe en la cara pero estaba bien. No se como, no le encuentro lógica pero acabamos tirados en la cama otra vez, ella encima y yo disfrutando como un cabrón. Al acabar dormimos un rato. Cuando me desperté ella ya no estaba en la cama. Se había ido. ¿A dónde?, no lo sé... Lo que si sé es que quiero encontrarla otra vez, aunque tenga que recorrer todos los antros del planeta. La muy puta se llevó mi cartera y mi chupa de cuero. Nadie se lleva mi chupa de cuero. Por otro lado el que si seguía “durmiendo” en el suelo, era su novio, su colega o su follamigo no lo sé. Allí quedó, yo me monté en mi Harley y puse tierra de por medio. Seguro que ese polvo perfecto me traerá más de un quebradero de cabeza con la pasma. Que les jodan también. No descansaré hasta recuperar mi chupa.


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*Comentario del escritor:

     Esta fue una apuesta arriesgada, lenguaje soez y mucha violencia, al más puro estilo motero salvaje. Pienso que aun al personaje más cruel y despiadado se le puede coger cariño siempre que te cuenta la historia en primera persona. Tarde o temprano pasas a formar parte de él como lector.


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