Existe un lugar en el que te sientes en paz, en calma, en equilibrio con el universo.

Un lugar en el que el tiempo no corre, donde nunca se hace tarde. Todo llega en el momento justo, cuando tiene que ser. Simplemente no esperas, vives.

Te sientes invencible, sin miedo a que nada lo estropeé. Da igual lo que pase, porque sabes que podrás con todo.

Un lugar en el que no importa el orden, porque hasta en el desorden encuentras la calma.

Ese lugar casi siempre es una persona donde quieres quedarte a vivir el resto de tus días.

Sin prisas, sin miedos.