Es difícil confiar en alguien que te regala besos cuando te has pinchado tantas veces con espinas. Son tantos los engaños y las mentiras del pasado que es imposible creer que la persona nueva que nos cuida y nos mima, está vez será de verdad.

Intentas buscar la trampa como si fuera un mago y estuvieras pendiente por descubrir el truco en vez de sorprenderte con la magia. Eres incapaz de dejarle entrar hasta lo más profundo porque piensas que en algún momento dolerá y se repetirá la misma historia. En tu cabeza creas la idea de que en algún momento se torcerá y volverá a llover por demasiado tiempo. Pero a veces no es así, a veces llega alguien con las cartas destapadas y sin marcar, sin trampas, sin trucos. Esta vez es de verdad y si lo es, estará dispuesto a luchar por ti como no lo ha hecho nadie. Entendiendo tus miedos y tus dudas, sabiendo que lo importante es que te sientas a salvo entre sus brazos, que te agarrará de la mano y no te dejará caer. Que te hará feliz cueste lo que cueste, aunque no tenga con que, siempre encontrará la manera de hacerte sonreír, porque para esa persona, eres lo más importante.

Y entonces llega el día en que decides correr el riesgo y dejar que entre… y la magia se hace realidad, sus besos curan las cicatrices de todas las espinas del pasado.