Cuando hablamos de mensaje nos referimos a lo que queremos enviar de un emisor a un receptor. Los emisores son los responsables de transmitir correctamente dicho mensaje, es decir, si lo que quieren es que se les entienda en lo que quieren decir, o por lo contrario que no se les entienda (que también puede ser el caso). Por norma general todo el mundo quiere que se le entienda.
 

     Enviar un mensaje no basta con coger el teléfono o abrir el correo, redactar y darle a enviar, ¡NO!
 
     Enviamos mensajes en todo momento, cuando hablamos con un amigo, cuando le pedimos un café al camarero o a la camarera, cuando tenemos una reunión o una entrevista de trabajo… Son muchos los mensajes que enviamos a lo largo del día, y sin darnos cuenta en muchas ocasiones lo hacemos de forma incorrecta, en la mayoría de los casos sin darnos cuenta.
 
     Si lo llevamos al lado de la informática, es lo mismo que enviar paquetes. ¿Cuántos estamos dispuestos a perder para tener una “conexión” estable? O como los repartidores de mensajerías, todos enviamos paquetes a algún destino y queremos que llegue al 100% ¿verdad? Pues cuando hablamos, no cuesta nada hablar bien y sin dar vueltas.
 
¿Cómo enviamos bien los mensajes para que nos entiendan? 
 
     Pues no es tan difícil, sólo hay que pensar lo que queremos y decirlo, sin dar vueltas, sin pensar en otras cosas que no sean lo que queremos decir. Somos humanos, con lo que tenemos la ventaja de ser empáticos y ponernos en el caso del receptor, a veces no lo conocemos, no sabemos cómo es… ¿Con los amigos te entiendes y con los desconocidos no? Pues es porque eres poco empátic@, hay quien dirá la expresión esa de:
 
     “Háblale a la gente como si fueran un mono al que le va a costar entenderte…” 
 
     En si misma la frase es una auténtica barbaridad, vamos a tener que tratar de “tontos” a todos con los que hablamos y eso no es así. Simplemente, muchas veces damos por hecho que la gente entenderá nuestro comportamiento sin conocer como somos. Lo que para nosotros puede ser en tono de humor, para otra persona puede ser una agresión verbal.
 
Mi conclusión
 
     Hay que saber con quien se habla en cada momento. Hay que ser empátic@s, ponerse en el lugar del otr@ y ser comprensivos si no se ha entendido algo del mensaje que se quería enviar. Intentar ser claro en lo que se quiere decir, sin dar demasiadas vueltas. No usar palabras que no usamos frecuentemente, en el momento nos puede parecer que suenan bien, pero desde fuera, chirrían. Y por último y sobretodo usar las palabras correctas en el orden correcto. Cambia muchísimo un comentario que está con una palabra en el sitio que no le corresponde.
 
     Sin más dejo aquí este artículo y espero vuestros comentarios. Saquemos conclusiones de todo esto.